¿Por qué siempre estoy preocupada?
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7)
Preocupaciones benéficas
Son aquellas que están en niveles normales, que te hacen ser una persona organizada, productiva, que honra su nombre y su reputación. Te convierten en alguien perseverante y guerrero.
Preocupaciones maléficas
Son aquellas que causan miedo, ansiedad y estrés. Estas envenenan el pensamiento y generan un impacto en el cerebro que puede ocasionar deformación química y física, pues las preocupaciones maléficas paralizan su potencial, así como su capacidad de percepción y acción.
Esta preocupación excesiva produce irritabilidad, insomnio, gastritis, taquicardia, presión alta, falta de apetito o glotonería.
La preocupación nos quita la paz. La preocupación paraliza nuestra fe. El miedo limita tu visión y te baja el autoestima.
¿Cómo desintoxicarme de la preocupación?
- Analizar el por que y cuales son los motivos (salmos 42:11)
- Debes saber correctamente el valor de las cosas (Mateo 6:25-33)
- La vida vale más que el alimento
- El cuerpo más que el vestido
- Las personas más que cualquier cosa
- El Reino de Dios más que cualquier cosa
- Lanza sobre Jesús toda preocupación y ansiedad, y vive en paz (1 Pedro 5:7)
- Aprende a pedir correctamente y vive en paz (Filipenses 4:6-7)
- Habla todo lo que te está preocupando o perturbando
- Ora con suplicas y clamor
- Ora con acciones de gracia
- No asumas la vida de otros (Mateo 16:24)
- Aprende a vivir la vida (Filipenses 4:12)
- Piensa cosas buenas (Mateo 6:22)
- Cree en Dios y vivir en paz (Marcos 9:23)
Jesús siempre nos libra de la tormenta
“Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
“Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
“Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: -¡Señor, sálvanos, que perecemos!-
“El les dijo: -¿Por qué teméis, hombres de poca fe?- Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
“Y los hombres se maravillaron, diciendo: -¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?-” (Mateo 8:23-27)
Entrega esta preocupación a Jesús hoy.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)